Hasta aquel entonces, el cielo seco se asomaba por
sobre mi cabeza, el aire era un tanto cálido y cada ciertos momentos un sonido
artificial quebraba aquella fotografía. La imprudencia se asomaba dejando un
halo agrio que amenazaba con castigar a quien no lo mirase a los ojos y esto me
presionaba para sumergirme en un mar sin olas.
Mi cuerpo paso a paso continuaba su firme marcha,
como si quisiera imponerse frente a un mundo, más sin embargo, era el mismo
mundo el que se imponía frente a mis pasos, un cielo seco y un aire cálido,
pues entonces ya comenzaban a secar mis labios, añorando cada vez y con más
ganas un poco de agua fría. Es inevitable rememorar la sensación que se produce
en el cuerpo cuando el agua entra en contacto con mi boca seca o cansada y pasa
por mi garganta...es como si se llenara nuevamente de energía, como si
estuvieses regando un árbol y sus raíces buscaran alcanzar casi
desesperadamente el agua que le da cobijo y alimento.
Mientras mi ya mecanizado cuerpo continuaba su
ruta, mi mente, por otro lado, viajaba y divagaba en millares de recuerdos y
anhelos, a ratos la imaginación se disparaba e instantáneamente me encontraba
en otro mundo, en otro lugar, en otro ambiente...podía ser un bosque frondoso,
o una colina olvidada por algún incauto, podía ser un futuro añorado como un
pasado vivido ya hace años y marcado en la piel como una fotografía tangible.
La marcha continuaba y conforme esta avanzaba, mis pensamientos amenazaban con
apuntar a otra dirección completamente opuesta. Hasta aquel entonces, existía
un elemento común entre mi cuerpo y mi mente...Ambas divagaban, ambas viajaban,
sin considerar lo que acontecía en aquella temporalidad. Sin embargo, llegado
cierto punto, un reflejo se cruzo de miradas conmigo y como un latigazo en mi
espalda, una corriente eléctrica llego hasta mi cerebro. La realidad era otra,
el cuerpo sin previa aprobación había decidido por su propio interés continuar con
una ruta guiada solamente por un espectro. en ese momento, mis sueños se
cruzaron y entrelazaron con mis pesadillas, mientras la realidad acontecía un
panorama diferente, en mi ya dispersa mente el tópico giraba con la precisión
de un reloj suizo, buscando llenar y rellenar cada espacio de sueño con la
plana realidad, tal cual como romper un espejo, mi mente se desmoronaba y se
reencontraba con los hechos y conforme estos cobraban fuerza, un millar de
puñales se enterraban imaginariamente en mi cuerpo, decantando el sueño en un
hecho, rasgando un velo del cual era todo mas cómodo...Los Hechos mismos...

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